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Ser mamá por segunda vez

Cuando quedé embarazada de mi segundo bebé se me vinieron un sinfín de preguntas, tanto o más que en el primero.

Soy segunda hija y tenía la curiosidad de saber si cuando las personas se enteraron de que venía se alegraron como con mi hermano mayor, de si la gente se iba alegrar si hubiese sido otro niño, de si hubiesen dicho “¿otra vez embarazada?”. Pero de lo que sí estoy segura es que sintieron felicidad por mi llegada tanto como nosotros sentimos lo mismo por nuestro pequeño Aaron, redescubrir lo que es ser nuevamente mamá 🙂  Ser mamá por segunda vez o segunda maternidad!

Ser mamá por segunda vez no es como la primera, en absoluto. Para empezar, nosotras tenemos “la experiencia” de lo que conlleva un bebé, pero también “la impericia” de tener otro bebé. Cada bebé es una personita única y diferente que brinda a los padres nueva magia y un vínculo de igual amor pero también irrepetible. Aprendemos a descubrirnos nuevamente como seres humanos, como leí por ahí, “tener hijos es como parirse uno mismo”.

Ser mamá por segunda vez me llevaba a preguntarme ¿querré a mi segundo bebe tanto como al primero? ¿le daré tanto amor? ¿seré capaz de amar por igual?… en el fondo de mi corazón esperaba que fuera así, lo rogaba porque ese pequeñito ser que venía se merecía todo el amor como si fuera el único del mundo. Cuando lo vi por primera vez, después de una cesárea dolorosa (y no como la primera que fue pim pam), lo entendí todo… ser mamá por segunda vez es tener el corazón multiplicado no por dos sino por mil. Poder tener la habilidad de un pulpo para no dejar a uno por estar con el otro, y que el cansancio sea sólo una palabra y nos deje dedicarle tiempo a cada hijo sin límite alguno.

Ser mamá por segunda vez es también “un tener y no poder”, sobre todo en las primeras semanas. Es un sentimiento que no le deseo a nadie pero es algo que se pasa y pasa para finalmente reencontrar la nueva rutina. Digo tener porque, cuando ya estaba en casa, tenía a Liam (mi bebé mayor) tan cerca pero tan lejos… lejos porque no estaba con él, no podía jugar, cargarlo, besarlo, lo extrañaba tanto y me sentía tan culpable porque no quisiera que se sintiera triste, pero aquí entra el papel de PAPA, Marc le dio más amor y dedicación pero sobretodo paciencia, mucho más que antes. Lo bueno de esta etapa es que la relación padre e hijo se estrechó y ambos entendieron que no solo mami puede consolarlo. Me sentí una mamá ineficiente porque el cansancio podía conmigo y eso que Aaron dormía muy bien y apenas lloraba. Trataba de obviar que mi cuerpo postparto y cesareado no me dejaba hacer ciertas cosas con Liam. Fueron semanas duras que apretujaban mi corazón y la de Liam, hasta que no pude más y eché a llorar con Marc abrazándome. No quiero ser una dramática pero es lo que sentí y lo comparto con ustedes. También entendí que soy humana y los cambios hacen tambalear a uno pero pronto tu vida vuelve a un cauce normal, es aquí donde estoy y me permite escribir este blog.

Ser mamá por segunda vez es sentirse angustiada muchas veces porque no entendía como iba a seguir dos ritmos diferentes, un recién nacido hambriento y pegado a mi, y un niño pequeño de casi dos años jugando, con celos y también pegado a mí. Marc y mis suegros me preguntaban ¿cómo harán? y yo decía “-será una locura pero todo más lento y más rápido a la vez” pero por dentro me preguntaba ¿cómo carajos lo iba a ser?.

La ayuda es la clave para este nuevo mundo de la bimaternidad, ya que si en la primera maternidad la ayuda se agradece, en la segunda maternidad se hace absolutamente indispensable.

Recalco el papel de la pareja es importante para una mamá tanto si es segunda, tercera o cuarta maternidad. La familia es de vital apoyo para los “nuevos” padres, es fundamental para poder reencontrarnos con la nueva súper mujer y súper mamá de dos hijos que todo lo puede pero que el cansancio e inseguridad no la dejan ver.

Ser mamá por segunda vez es sentirse en una posición dual de mamá experimentada y mamá novata. ¡Ánimos mamis que nosotras podemos! ¡somos el sexo fuerte! jiji 🙂

Ser mamá por segunda vez… por los motivos que sea, quizás no pudo organizar un baby shower o poner música en la barriga para su bebé o cualquier cosa, pero eso no significa que no ame a su segundo bebé. Simplemente es que el tiempo es menor para dedicar cosas que nos ilusionan, pero que son superfluas. Más bien necesitamos el tiempo para poder reencontrarnos con nosotras mismas y dejar de lado las culpas de la doble maternidad.

Tan simple como “todo es más fácil y más difícil que la primera vez”…

Nuestro primer día juntos

¡Vamos mujeres! Dense el tiempo de reencontrar el nuevo cauce de conllevar una familia de 4. Que no nos de verguenza pedir ayuda, que seguro la tenemos para cuando la pidamos. Las malas noches y esos ratos de agobio pasan 🙂

Muchos abrazos a tod@s!!!

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